En la mañana del 5 de junio nuestro colegio vivió una de esas celebraciones que dejan huella en la memoria y en el corazón: la solemnidad del Corpus Christi, fiesta grande en la que la Iglesia proclama con alegría que Jesús sigue caminando en medio de su pueblo.
A las 09:45 h, el Santísimo Sacramento salió bajo palio hacia nuestro patio. Allí lo esperaba toda la comunidad educativa en un clima precioso de respeto, silencio y oración. Al paso del Señor, alumnos y profesores lo recibimos de rodillas, reconociendo en la Eucaristía la presencia viva de Cristo, que se hace cercano, humilde y compañero de camino.
La procesión estuvo acompañada de manera especial por los alumnos de 4.º de Primaria que este curso han recibido por primera vez a Jesús en la Eucaristía. Para ellos, sin duda, ha sido un momento especialmente significativo: después de su Primera Comunión, han podido acompañar al Señor públicamente, dando testimonio de la fe que han comenzado a vivir con una nueva profundidad.
A la salida a la calle, nos esperaban también los papás y mamás de estos niños, sumándose así a una celebración que no pertenece solo al colegio, sino también a las familias. Porque la fe se educa, se celebra y se transmite cuando caminamos juntos: colegio, familia e Iglesia.
Tras el recorrido procesional, el Santísimo regresó a la capilla, donde se realizó la reserva. A continuación, celebramos la Eucaristía, centro y culmen de esta jornada. Allí volvimos a descubrir que el Corpus Christi no es solo una procesión hermosa, sino una llamada a vivir como Jesús: entregándonos, sirviendo, partiendo nuestra vida por los demás.
Ha sido una mañana sencilla y profundamente creyente. Una mañana en la que nuestro patio se convirtió en lugar de oración, nuestros alumnos en testigos, y toda la comunidad educativa en pueblo que acompaña al Señor.
Que Jesús Eucaristía siga bendiciendo a nuestro colegio y nos enseñe cada día a vivir con un corazón más agradecido, más fraterno y más dispuesto a amar.