Breve historia
Primera etapa: los orígenes del colegio (1965–2023)
En 1965 se puso en marcha una Academia, inicialmente destinada a niñas, que ofrecía una formación práctica y humana, muy vinculada a la realidad social y educativa del momento. En sus inicios se impartían enseñanzas como:
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Corte y confección
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Bordado a máquina y a mano
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Mecanografía
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Cultura general
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Religión
El crecimiento del colegio no fue sencillo. Las obras resultaron difíciles y costosas, y se llevaron a cabo con recursos económicos muy limitados. Para poder sacarlas adelante, la comunidad religiosa organizó rifas, recorrió pueblos solicitando ayuda y asumió deudas durante muchos años.
Parte del propio convento fue cedida para levantar las primeras aulas. La huerta se transformó en patio de recreo y, poco a poco, el colegio fue tomando forma.
En 1968, la Delegación de Cádiz del Ministerio de Educación y Ciencia concedió la aprobación provisional, lo que permitió la apertura oficial del centro y la admisión de alumnado. Ese mismo año, el colegio fue consagrado al Corazón de Jesús. Meses después, el 24 de septiembre de 1968, llegó la autorización definitiva, incorporándose a la E.G.B. y accediendo a la subvención que garantizó su continuidad.
Desde sus primeros años, el colegio apostó por un Proyecto Educativo propio, centrado en la formación integral del alumnado, basado en valores cristianos y con una aspiración clara: ofrecer una educación de calidad que preparara a los alumnos y alumnas para la vida.
De forma paralela, se acometió la restauración del propio monasterio, un edificio del año 1474, lo que supuso un esfuerzo añadido. Aquella etapa estuvo marcada por el trabajo constante, la confianza y la convicción de que el colegio tenía un futuro al servicio de la educación.
En este contexto destaca la figura de Madre Amor de Dios, impulsora inicial del proyecto, cuya fe y perseverancia hicieron posible que el colegio echara raíces sólidas. Su labor permitió que la obra educativa perdurara en el tiempo y llegara hasta nuestros días.
Segunda etapa: Colegio Diocesano (desde 2024)
Un momento clave en la historia reciente del centro se produce en el curso 2024–2025, cuando el colegio se integra en la Fundación Diocesana de Enseñanza de la Inmaculada Concepción de María, asumiendo plenamente su identidad como Colegio Diocesano.
Esta nueva etapa supone:
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La garantía de continuidad del proyecto educativo.
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La incorporación a una red de centros diocesanos, en comunión con la Iglesia local.
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Una gestión estable, profesional y orientada al futuro.
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El refuerzo de la identidad cristiana del colegio, en fidelidad a su historia y a sus raíces.
El paso a la Fundación no representa una ruptura con el pasado, sino una evolución natural: el mismo colegio, con la misma vocación de servicio a las familias, ahora respaldado por un proyecto diocesano sólido que cuida, impulsa y proyecta su misión educativa hacia el futuro.