Este colegio no es solo un lugar donde se aprende: es una historia que sigue viva. Una historia tejida con los hilos del Evangelio, la entrega de las Comendadoras del Espíritu Santo y la visión profética de Madre Presentación, cuya vida fue semilla fecunda en esta ciudad. A su paso, dejaron una comunidad que sigue apostando por una educación con alma, con rostro, con corazón.

Hoy vivimos una nueva etapa como colegio diocesano, integrado en la Fundación Diocesana de Enseñanza de la Inmaculada, y reafirmamos con alegría nuestra misión:

Evangelizar educando y educar evangelizando.

Nos mueve el deseo profundo de acompañar a cada alumno en su crecimiento, para que llegue a ser una persona libre, creativa, comprometida y capaz de amar.

Creemos firmemente en una educación de calidad, adaptada a los tiempos que vivimos, en diálogo constante con la realidad que nos rodea. Por eso, nuestro claustro está en permanente proceso de formación y actualización pedagógica, abierto a la innovación educativa y atento a las necesidades de cada alumno.

Nuestra escuela pone a Jesucristo en el centro, como modelo de humanidad, y busca tender puentes entre fe, cultura y vida. Aquí se aprende a pensar, a convivir, a orar, a levantarse… a vivir con sentido. Apostamos por una educación de excelencia, accesible, inclusiva y profundamente humana, que cuida a cada persona como un don único e irrepetible.

Si has llegado hasta aquí, gracias por acercarte a conocernos.

Esta también puede ser tu casa.

Crecer, Crear, Amar… para el Encuentro.

 Pedro Yedra 

Tres componentes del equipo directivo del Colegio Espiritu Santo
Espíritu Santo
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