El pasado Viernes de Dolores, nuestro colegio vivió una de esas jornadas que quedan grabadas en el corazón. Celebramos nuestra solemne procesión por las calles del barrio en un ambiente de recogimiento, emoción y profunda vivencia de la fe.
La procesión partió desde la iglesia y recorrió un itinerario muy especial: primero se dirigió hasta la parroquia de San Joaquín, donde algunos de nuestros alumnos ofrecieron su canto al Señor, regalando a todos un momento especialmente bello y emotivo. Más tarde, el cortejo continuó su camino hacia el ayuntamiento, haciendo visible en nuestras calles una tradición tan nuestra y tan querida.

Todo el colegio participó en esta celebración. Los alumnos de tercero y cuarto de Secundaria asumieron con entrega el papel de costaleros, mostrando esfuerzo, seriedad y un gran compromiso. Los más pequeños de Infantil realizaron también su recorrido acompañados por los alumnos mayores de Secundaria, en una imagen preciosa de cuidado, cercanía y familia escolar.
Los nazarenos pusieron también una nota de solemnidad y belleza a una procesión muy cuidada, que se convirtió para nuestras familias y para todo el alumnado en una auténtica antesala de la Semana Santa.
Fue, sin duda, una mañana muy especial, vivida con intensidad, ilusión y ese sabor tan nuestro que une fe, tradición y comunidad.
